El miedo es una emoción, la
experiencia deja una huella, una herida… diriamos que mal las heridas y no.
La herida nos da un lugar único de
determinación de la existencia en este universo.
Las heridas en parte más que ser
heridas están referidas a la forma como entramos en contacto con la realidad
que nos rodea.
Si vemos un lago tranquilo y echamos
una piedra adentro vemos como empiezan una secuencia interminable de hondas
desde donde impacto la piedra que echamos
dentro hasta el borde del lago.
Lo que impacta la quietud del lago es
la piedra que echamos, de la misma manera sucede con las experiencias que
tenemos en la vida.
Afectan nuestro mundo interno en
tanto rompen el equilibrio.
El miedo es solo la senal de algo que
nos sorprende. Un ruido fuerte, una sombra en la oscuridad, algo que se mueve rápido.
Si no logramos explicar este asunto y
las consecuencias son negativas genera un circuito de ansiedad que es una emoción
elaborada que anticipa para cualquier otro momento similar en el que se
presenten situaciones parecidas en donde se va a anticipar la emoción que evite
la situación vivida de manera traumática.
Mónica
Ceballos Recio
Psicóloga Psicoterapeuta, Maestra en Salud Mental
y Clínica Social Universidad a Distancia de León España. En formación en
Psicoterapia Gestalt
Bogotá
Colombia
Para
consultas llama a estos números 3206763237

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